Este
blog toca temas de actualidad y asuntos que son de interés mundial y como tal
no podía dejar de pensar en Ucrania.
Un
país que se ha visto en una guerra civil desde hace dos años y aun la sigue
desangrando por dentro.
Esta
claro que hay intereses particulares en Ucrania, el gas, el principal producto
ucraniano y además de una posición privilegiada dentro de la Eurozona.
Veamos
un recuento de lo que paso hace un par de años.
Las
primeras protestas en Ucrania estallaron en noviembre de 2013 cuando el
Gobierno se negó a firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. El 22
de febrero el Parlamento del país destituyó al presidente Yanukóvich, cambió la
Constitución y convocó elecciones anticipadas. Varias áreas del este y el sur
de Ucrania no reconocieron la legitimidad del Gobierno autoproclamado de Kiev y
con protestas multitudinarias reivindicaron la federalización del país. Para
aplacar las protestas en la región, el nuevo Gobierno envió al Ejército. La
operación especial de Kiev llevó a duros enfrentamientos contra las
autodefensas de la región.
El
20 de febrero del 2014, la tensión en la emblemática plaza de Kiev conocida
como 'Maidán' alcanzaba su punto de ebullición. Una acampada en el centro de la
capital se convirtió en la arena de mortíferos combates con francotiradores sin
identificar. En tan solo un día 50 personas, entre civiles y policías,
perdieron la vida bajo el fuego.
El
enigma del 'jueves sangriento' no ha hallado respuesta a día de hoy. Sigue sin
salir a la luz quiénes eran las personas, ataviadas con el uniforme de la
policía antidisturbios Berkut, con rifles en las manos.
Sin
tener prueba alguna, las nuevas autoridades en Kiev se apresuraron en atribuir
todo lo sucedido al presidente depuesto Víktor Yanukóvich. Pero la falta de
progreso en la investigación empujó a varios expertos y periodistas a buscar
sus propias respuestas. Muy a menudo sus versiones contradicen la postura
oficial del actual Gobierno ucraniano.
Llegó
la primera prueba de donde menos la esperaban. En Internet filtraron la
grabación de la conversación entre la entonces jefa de la diplomacia europea,
Catherine Ashton, y el que fuera ministro de exteriores de Estonia, Urmas Paet.
Su diálogo confirmaba que los francotiradores de Kiev habían sido contratados
por la oposición.
Poco
después esta versión ganó más fuerza. El portal analítico Global Research
publicó un artículo de un politólogo independiente estadounidense, Michel
Chossudovsky, que afirmaba que los francotiradores pertenecían a la
organización UNA-UNSO ('Asamblea Nacional Ucraniana-Autodefensa Popular
Ucraniana'). Varios exagentes de inteligencia de EE.UU. afirman que esta misma
estructura forma parte de los cuerpos especiales de la OTAN, alianza que se vio
involucrada en varios golpes de Estado en el espacio postsoviético, y Ucrania
no fue una excepción.
El
exdirector del Consejo de Seguridad ucraniano Alexánder Yakimenko también
levantó un poco la cortina que se cierne sobre esta masacre. Aseguró que detrás
de los francotiradores se encuentra el entonces secretario del Consejo de
Seguridad y Defensa Nacional y comandante de Maidán, Andréi Parubíi. Pero la
justicia ucraniana desestimó esta acusación. Solo se limitó a señalar que el
fuego fue abierto desde los edificios controlados por la oposición, como el
hotel Ukraína y el edificio de la filarmónica.
Los
periodistas alemanes de la cadena ARD llevaron a cabo una investigación propia.
Su versión de lo sucedido tuvo mucha resonancia, ya que hizo cuestionar las
declaraciones de la fiscalía general ucraniana. Esa instancia afirmaba haber
averiguado quiénes eran los culpables, pero altos cargos del Comité de
Investigación confiaron a la cadena que la fiscalía tergiversó muchas
conclusiones.
Una
comisión especial del Parlamento ucraniano intentó averiguar los detalles del
caso y concluyó que no fueron los agentes de seguridad quienes dispararon
contra los manifestantes. Su resumen fue que el primer disparo estuvo dirigido
contra los policías y que las balas extraídas de los cuerpos de las víctimas no
coincidían con los modelos de los rifles automáticos usados por los efectivos
gubernamentales. Sin embargo, la comisión se limitó a atribuir la autoría a
miembros de "entidades sociales fuera de control". No precisó cuáles
habían sido ni prosiguió con las pesquisas. Los resultados de la investigación
no tuvieron ninguna consecuencia.
Los
agentes de la unidad especial ucraniana Berkut abandonaron la plaza de Maidán
antes de que empezaran los disparos de los francotiradores. Fue otro hecho que
permitió a las nuevas autoridades responsabilizar al antiguo régimen. Sin embargo,
pasado casi un año, la BBC ha divulgado el testimonio de un francotirador que
admitió haber disparado contra agentes de Berkut y que asegura que eso fue
precisamente lo que obligó a la retirada de los agentes.
Todo
apuntaría a una conspiración de empresas interesadas en el gas ucraniano,
empresas que disfrazaron su ingreso a través de la UE.
El
21 de noviembre de 2013 el Consejo de Ministros de Ucrania emitió una orden de
suspensión del proceso de preparación del Tratado de Asociación entre Ucrania y
la Unión Europea basando su decisión en la necesidad de desarrollar las
relaciones económicas y comerciales con las exrepúblicas soviéticas y, de forma
particular, con Rusia.
El
entonces primer ministro de Ucrania, Nikolai Azárov, alegó como motivo de la
falta de consenso las exigencias del Fondo Monetario Internacional, entre las
que se figuraban el aumento de las tarifas de gas, la congelación de los
salarios y los recortes en el presupuesto. Además, Azárov acusó a Bruselas de
negar a Ucrania la ayuda financiera necesaria para desarrollar su economía.
Según
varios expertos, la decisión de Kiev se debió a una búsqueda racional de las
mejores opciones para el país.
En
respuesta a esta decisión, el 21 de noviembre centenares de personas se
reunieron en el centro de la capital ucraniana para protestar contra la
suspensión del acuerdo. Las protestas no tardaron en desembocar en disturbios y
choques con la Policía.
El
entonces presidente de Ucrania, Víktor Yanukóvich, declaró que las medidas
adoptadas por el Gobierno en lo relativo al acuerdo de Asociación con la Unión
Europea iban destinadas a proteger los intereses nacionales. "¿Qué tipo de
acuerdo es este cuando nos aceptan y 'nos ponen de rodillas'? [...] Creo que no
hay que ceder, tenemos que proteger nuestros propios intereses", afirmó
Yanukóvich en una entrevista difundida por la televisión ucraniana.
Entretanto,
el presidente de EE.UU., Barack Obama (insisto, callado estas mas bonito
zambito), declaraba abiertamente su apoyo a los manifestantes en Ucrania, lo
cual varios analistas calificaron de "evidente", ya que las
manifestaciones ucranianas "fueron orquestadas" por EE.UU. y la UE.
Me
pregunto porque tanto interés de EEUU en problemas fuera de su frontera, con su
desgastado discurso de lucha con el terrorismo, no ha habido país que haya sido
desolado por manos americanas al entrometerse en asuntos que no le deben
importar.
A
mediados de febrero, la violencia llegó a su punto máximo y el 20 de febrero se
convirtió en el día más mortífero del Maidán. Más de 100 personas, tanto
manifestantes como fuerzas de seguridad, fueron asesinadas.
El
presidente Yanukóvich firmó una resolución para convocar elecciones anticipadas
y crear un Gobierno de transición. El Gobierno y la oposición pactaron una
tregua, pero esta no duró ni un solo día.
El
22 de febrero la oposición apartó del poder al presidente legítimo de Ucrania,
nombró a Alexánder Turchínov como presidente interino y convocó elecciones
anticipadas. Además, disolvió el Tribunal Constitucional y revocó la ley que
consagraba el uso del ruso como lengua oficial en Crimea y otras regiones.
Durante
todo este tiempo no se deja de leer noticias occidentales culpando a Rusia de
lo que ha pasado, tampoco se deja de leer notas del otro lado del bando, Rusia
acusa a la UE y a EEUU de meterse en asuntos soberanos de un país.
Ucrania
tiene una rica historia en la eurozona, es cuna de civilizaciones y origen de
mucha historia.
Desde
la antigüedad comparten el idioma y costumbres rusas, es por ello que me parece
raro que de la noche a la mañana quieran dejar su legado.
Sigo
creyendo que hay intereses de empresas con mucho poder manejando desde atrás
este problema.
Ucrania
sigue sumida en una profunda crisis judicial, afirma Amnistía Internacional.
Según la ONG, el país sufre una falta de competencia jurídica y está mermado
por la impunidad. Al parecer, todavía está lejos el día en que los seres
queridos de los que murieron en Maidán sepan finalmente saber quién es el
culpable.
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