El 2016 ya
se encuentra a mitad de camino y la perspectiva económica mundial no parece
haber cobrado un ánimo positivo, de la misma manera el sector privado
representado por CEOs de diferentes organizaciones empresariales no ve con
buenos ojos los resultados que puedan obtener este año.
Se ha
evitado una crisis más profunda pero aún no hay una reacción en la economía mundial
que permita ver con mayor optimismo los próximos meses.
Se podría
hablar de una economía a la deriva. De alguna manera el mundo logra mantenerse
a flote, pero no avanza con rapidez.
Los Bancos Centrales
Con el apoyo
de abundante liquidez de los bancos centrales, el mundo ha eludido numerosos
obstáculos y ha crecido a un ritmo constante, si bien no espectacular, desde el
2010.
Por lo que
parece, así seguirá estando el año próximo, desacelerado pero no paralizado,
como consecuencia del voto británico a favor de salir de la Unión Europea.
“Podríamos
terminar por perder un cuarto de punto porcentual” de crecimiento como
consecuencia del Brexit, dijo David Hensley, director de economía global de
JPMorgan Chase & Co. en Nueva York. “Eso no basta para hacernos salir del
2% a 3% con el que venimos operando en los últimos años”.
Tras la
recesión más profunda desde la Gran Depresión, la lenta expansión no ha logrado
desvanecer la persistente inquietud de consumidores y empresas que se vieron
afectados por la crisis. Eso ha llevado a ambos grupos a contener el gasto, lo
cual a su vez retarda la fuerza de la recuperación.
La opinión del G20
Los
ministros de Comercio del Grupo de los 20 que se reunieron el domingo en
Shanghái vieron escasos motivos para ser optimistas. La inversión transnacional
global podría declinar 15% este año en tanto el comercio sigue mostrándose
vacilante, dijo el ministro de Comercio de China. Los representantes del G-20
aseguraron que redoblarán sus esfuerzos.
“Ha sido una
expansión decepcionante, apenas una deriva”, dijo Peter Hooper, economista jefe
de Deutsche Bank Securities Inc. en Nueva York y ex funcionario de la Reserva
Federal de los Estados Unidos. Ha sido, sin embargo, suficiente para reducir el
desempleo, sobre todo en los Estados Unidos, señaló.
La pregunta
es ahora cuánto tiempo puede durar ese statu quo deslucido. Los bancos
centrales ya han llevado al límite la política monetaria al reducir las tasas
de interés por debajo de cero en algunos países y aumentar la compra de bonos
gubernamentales.
La presión populista
Las presiones
populistas crecen alimentadas por el estancamiento del nivel de vida, lo que
llevó a los británicos a votar la salida de la UE el 23 de junio y condujo al
inesperado ascenso de Donald Trump y Bernie Sanders en la campaña electoral
presidencial en los Estados Unidos.
Por otra
parte, los mercados financieros parecen desconcertados. La caída de los
rendimientos de los bonos indica un aumento de la inquietud de los inversores
respecto de las perspectivas, mientras que el alza de las acciones sugiere que
no hay demasiada preocupación.
Por ahora,
sin embargo, la deriva parece encaminarse a continuar, y en ningún lugar
resulta más evidente que en la mayor economía del mundo, la estadounidense. El
sorpresivo gran aumento de las contrataciones -287,000- del mes pasado despejó
los temores a que la economía pierda fuerza luego de un magro incremento de
11,000 en mayo.
En lo que
respecta a la economía mundial, el economista jefe global de Citigroup, Willem
Buiter, resumió la situación de la siguiente manera: “Nadie está en una
posición particularmente fuerte ni, hasta ahora, en una posición
particularmente débil”.
Encuesta Empresarial
Para más de
la mitad de los empresarios, hoy la economía está peor que el año pasado
Así lo
demuestra una encuesta realizada a más de 170 líderes locales por Vistage, una
organización mundial de CEOs.
A la hora de
hablar sobre inversiones futuras en activos fijos, cuatro de cada diez
encuestados afirmó que piensa en aumentar su inversión, mientras que otro 47
por ciento estima mantenerla en los mismos niveles. Por otra parte, un 53 por
ciento de los ejecutivos dijo no esperar cambios en la dotación de su personal
para el año próximo, otro 36 por ciento cree que la incrementará, y un 11 por
ciento sostuvo que disminuirá su cantidad de empleados. Dentro de los que
esperan contratar, la mayoría lo realizará durante el segundo semestre de 2016
y el primer trimestre de 2017.
Con respecto
a los precios, un 56 por ciento espera que sus productos o servicios aumenten,
mientras que el 36 por ciento afirmó que se mantendrán. De esta manera, un 74
por ciento espera que su facturación aumente durante los próximos 12 meses, el
18 por ciento opina que se mantendrá igual y sólo el 8 por ciento de los
encuestados advierte un panorama desfavorable. En cuanto a las ventas, dos
tercios del universo encuestado dijo creer que sus ventas aumentarán, mientras
que un 21 espera que se mantengan, y otro 13 por ciento, que disminuyan.
Estados Unidos, solidos como
cemento?
Mientras que
la gran mayoría de las economías todavía se encuentran muy por debajo de su
potencial de crecimiento, los datos más recientes de la economía estadounidense
apuntan hacia un crecimiento para los próximos meses relativamente robusto.
Los datos de
la encuesta PMI alcanzaron en junio los 52,9 puntos, superando el dato
registrado en mayo que se situó en los 51,8 puntos. Lo más significativo es que
en EEUU tanto las encuestas del sector manufacturero como del sector servicios
han acelerado su crecimiento hasta los niveles máximos anuales.
Esta
evolución tiene aún más valor teniendo en cuenta el escenario global en que se
produce, con miedo a la desaceleración global y recién conocido el resultado
del referéndum británico.
A nivel
global los datos de junio han sido algo más débiles que en el mes de mayo, pero
sin diferencias significativas respecto a lo estimado o a la media del año.
Todavía es
muy pronto para evaluar convenientemente el efecto que el Brexit pueda tener
sobre las expectativas de los empresarios y los directivos, pero las primeras
encuestas adelantadas parecen indicar que ni el sector manufacturero ni el de
servicios han variado sustancialmente sus previsiones. El mayor impacto, y que
se está reflejando con fuerza en el mercado, es el impacto sobre el sector
financiero, que se ve agravado por la situación del sector financiero italiano.
La fortaleza
del dólar y una previsible desaceleración en el Reino Unido y la eurozona
suponen los riesgos más inminentes para el sector manufacturero, pero la mejora
ha sido tan amplia en las últimas encuestas que no debería producirse un
desplome en las expectativas.
De cara al
sentimiento de mercado es fundamental que la economía norteamericana muestre
fortaleza. Si el mercado percibe grietas en la evolución de EEUU, el pánico
podría extenderse rápidamente a otros activos a parte de las bolsas.
Se ha hecho
bastante con contener una mayor crisis, pero parece que a los lideres mundiales
les esta costando mucho trabajo elaborar herramientas y políticas que puedan
enrumbar la economía mundial y reactivarla de una manera mas solida y estable.
Es posible
que la actual situación de Europa tras el Brexit y los problemas de Medio
Oriente hagan despertar un sentido de urgencia mayor en los lideres mundiales.
Esperemos
que sea asi.
(Fuente: Bloomberg)
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