La Crisis
Hipotecaria del 2008 produjo grandes cambios a casi todo nivel, en una entrada
anterior explicamos una realidad que no ha cambiado mucho en Europa, sin
embargo eso no solo ha afectado a la Unión Europea, todo el mundo se vio
afectado.
Y aunque el
post de hoy no trata específicamente sobre algún análisis de como esta la situación
económica mundial, tiene que ver mucho con el estado de la generación que aun
lleva con la carga de las consecuencias de ese periodo.
Hoy les
traemos una realidad parecida, pero ahora de América Latina, la juventud latina
y su actual situación en lo laboral y sus luchas para encontrar trabajo.
Un Gran Problema
El desempleo
juvenil es, sin duda, uno de los grandes retos de nuestra economía a nivel
mundial: unos 73 millones de jóvenes entre 16 y 24 años se encuentran hoy
desempleados, una cifra que se ha incrementado un 6% desde 2007 y que parece no
tocar fondo.
En
Latinoamérica, esta problemática se manifiesta con especial crudeza: los
desempleados junior representan más del 40% de los parados en muchos países
(proporción muy superior a la registrada, por ejemplo en Europa) y su tasa de
desempleo (14%) es más del doble que la media de LATAM, del 6%. Sin embargo, y
siendo estas cifras preocupantes, hay una realidad que se torna aún de más
gravedad: cuando consiguen empleo, 6 de cada 10 lo hace bajo la informalidad,
en la economía sumergida, lo que se traduce en empleos sin contrato, derechos
ni protección social. En este sentido, y según la OIT, sólo el 37% de los
jóvenes latinoamericanos cotiza en la seguridad social y apenas un 29% lo hace
al sistema de pensiones.
Esta
realidad conduce al desaliento a muchos jóvenes latinoamericanos, que ante la
falta de expectativas profesionales, deciden no estudiar ni buscar trabajo,
exponiéndose de forma muy directa a la exclusión social. Asistimos, pues, a un
bucle en el que las empresas no disponen de ofertas aptas para los jóvenes,
mientras que éstos acaban trabajando en la precariedad o incluso retirándose
del mercado laboral. Una situación inadmisible, no sólo desde el punto de vista
ético, sino también económico, siendo las nuevas generaciones nuestro motor de
futuro!
Generación Preparada pero sin
oportunidades
En
comparación con las generaciones previas, posee niveles más elevados de
educación formal, un mejor manejo de las nuevas tecnologías que son
determinantes para el desarrollo económico y productivo, una mayor
adaptabilidad en contextos volátiles como los que caracterizan a la región en
las décadas recientes y una mayor esperanza de vida. Además, los atributos que
le son característicos se presentan como factor de éxito en lo estético y lo
recreacional, como puede observarse diariamente en las campañas de mercadeo.
Sin embargo, una serie de obstáculos impiden el aprovechamiento pleno de estas
ventajas, entre los que predominan los problemas de inserción laboral, dado que
para la gran mayoría -a pesar de las profundas transformaciones sociales,
culturales y valóricas recientes- el trabajo y el empleo siguen siendo el
principal mecanismo de integración social y la base fundamental para aprovechar
el potencial de una autonomía más marcada, que es lo que muchos jóvenes
anhelan. Las dificultades de la inserción laboral de los jóvenes han sido
reconocidas como un problema global, por lo que proporcionar a éstos trabajo
digno y productivo se ha definido como una de las metas para alcanzar los
objetivos del milenio. Sin embargo, al analizar la tasa de desempleo juvenil,
que ha sido escogida como indicador para medir los avances en el cumplimiento
de esta meta, no sólo se observa que los avances han sido escasos, sino también
que entre todas las metas es la que registra el peor desempeño.
Opinión de la CEPAL
En
definitiva, la realidad sociolaboral de la juventud es sumamente heterogénea.
Específicamente, no eran equivocadas las expectativas de que los jóvenes se
beneficien de los cambios recientes en la oferta -sobre todo en su nivel
educativo y en sus habilidades con las nuevas tecnologías- y de la creciente
demanda por las competencias que éstas entrañan, pero ello sólo es válido para
una proporción limitada de cada grupo etario y requiere un contexto
macroeconómico favorable. Las políticas y los programas de fomento de la
inserción laboral juvenil deben tener en cuenta esta heterogeneidad. Para los
grupos con mayores problemas de inserción, sobre todo hombres y mujeres jóvenes
de bajo nivel educativo, resultan determinantes los programas que faciliten un
primer empleo en un entorno formal, no sólo para su inserción inmediata en el
mercado de trabajo, sino también para su futuro laboral. Por otra parte, cabe
destacar que una economía en expansión es condición necesaria para la inserción
laboral productiva de los jóvenes, ya que en economías estancadas, sin un
ambiente que estimule nuevas contrataciones, ni aun los mejores programas
pueden tener un impacto importante. En un contexto de bajo crecimiento
económico, la demanda está limitada incluso para jóvenes que cumplen con las
pautas de conocimientos y habilidades requeridas hoy en día por las empresas.
Con el fin de hacer un aporte a la comprensión de los obstáculos que impiden la
inserción laboral productiva de los jóvenes, y al desarrollo de políticas y
programas para mejorarla, la Cepal ha llevado a cabo el proyecto
"Integración de jóvenes al mercado laboral" en cinco países de la
región, con el apoyo del gobierno de la República Federal de Alemania y la
colaboración de la Sociedad Alemana de Cooperación Técnica (GTZ).
Un Gran Desafío
Estamos ante
un desafío de gran magnitud, que exige políticas innovadoras y acciones
colaborativas que hagan frente a esta situación. En primer lugar, es necesario
dar respuesta a la problemática que encuentran muchas empresas
latinoamericanas: la dificultad de encontrar competencias para cubrir sus vacantes,
para lo que será imprescindible trabajar en programas educativos específicos
que empoderen a los jóvenes, haciendo coincidir su talento con las demandas del
mercado. En otras palabras, el modelo educativo eminentemente teórico parece
haber quedado obsoleto: es necesario dar un paso más, estableciéndose un
vínculo estructural entre el mundo formativo y el laboral, de forma que los
jóvenes salgan preparados para enfrentarse a un mercado que hoy les resulta
ajeno. En segundo hacen falta más políticas que fomentan soluciones de
formación por empresas. Paralelamente a la necesidad de crear oportunidades
para jóvenes de ganar habilidades técnicas o prácticas para trabajos concretos,
resulta esencial complementarlas con competencias generales para la búsqueda de
empleo. Aspectos básicos como preparar la candidatura, elaborar un currículum,
poner en valor las propias fortalezas o enfrentarse a una entrevista de
trabajo, resultan hoy desconocidos para muchos jóvenes.
A parte del
entorno de las políticas, es, en tercero, necesario activar y motivar a
empresas para que reduzcan la brecha entre lo que se aprende en el colegio y lo
que necesitan las empresas. Un cambio será posible solo a través del compromiso
activo de empresas que trabajan en programas innovadores que acercan el ámbito
empresarial a los estudiantes: aprendizajes, prácticas, estancias educativas en
empresas, becas formativas, programas de mentoring con profesionales de su
sector, empleos temporales de calidad como trampolín hacia contratos estables…
y, en definitiva, toda iniciativa que ayude a los jóvenes a prosperar en su
itinerario laboral.
En los
últimos años, muchas empresas han creado iniciativas importantes que han hecho
una diferencia en la vida de cada uno de los jóvenes que ha podido aprovechar
de ellas. Ha llegado ahora el momento para juntar a todas estas iniciativas y
aumentar los esfuerzos que hacen las empresas, alineándolos con el apoyo de las
instituciones y de las organizaciones gubernamentales responsables de los
mundos del empleo, de la educación y de la formación. El Global Apprenticeships
Network – GAN – es la única coalición público-privada que reúne a
instituciones, organizaciones patronales y empresas entorno de soluciones
concretas de formación en empresas. En los últimos meses, el GAN se ha volcado
en Latino América, creando una red nacional en Argentina en diciembre del 2015
así que una red nacional en Colombia a mediados del mes de mayo 2015. La
próxima red nacional seguirá en julio en México. Con el compromiso del liderazgo
regional de la OIT, las respectivas patronales y administraciones y con la
participación de empresas importantes, estas redes nacionales van a crear el
entorno en el que se puedan compartir e intercambiar experiencias, de cara al
enriquecimiento mutuo y a la búsqueda de soluciones globales eficaces para
combatir el desempleo juvenil.
Sólo
trabajando de forma coordinada entre empresas, órganos gubernamentales y
sociedad en general, podremos dar respuesta a este gran reto que representa el
desempleo juvenil en Latinoamérica. La generación joven nos necesita:
trabajemos juntos para que los jóvenes de hoy puedan alcanzar sus sueños!
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