Un nuevo dolor de cabeza
ha llegado a Apple, a pocos meses del lanzamiento de lo que sería su nuevo
caballito de batalla, Apple recibe una noticia que es capaz de causar una
fuerte indigestión a cualquiera.
Y es que ahora los
chicos de Cupertino se enfrentan a una nueva demanda, algo insólita pero demanda
al fin, y se me olvidaba fue uno de sus compatriotas americanos, no me hubiera
sorprendido si hubiera sido chino, con lo que le gusta a ellos hacerle la vida
cuadritos a Apple.
Para quienes están
inmersos en el mundo de la tecnología, saben que uno de los temas recurrentes
es el de las patentes y que muchos actores se acusan entre sí, apuntando a
robos y utilizaciones ilegales de estos documentos para crear productos. Es lo
que ocurre actualmente con un oriundo de Florida, Estados Unidos, llamado
Thomas Ross, quien afirma ser el inventor del iPhone.
La demanda del paisano
Un residente de Florida
demandó en una corte federal de EE.UU. a la compañía Apple por 23.000 millones
de dólares por robo a la propiedad intelectual.
El iPhone es sin duda
alguna uno de los dispositivos más rentables y exitosos de Apple, que fue
creado bajo el comando del ya desaparecido de Steve Jobs o al menos eso es lo
que todos creíamos hasta ahora. Y es que Thomas S. Ross, un ciudadano
estadounidense ha demandado a los de Cupertino por haberle robado su idea que
después se convirtió en el iPhone.
Thomas S. Ross presentó
este lunes la demanda civil en la Corte del Distrito Sur de Florida, quien argumenta ser el precursor de la idea del
teléfono inteligente iPhone.
Según el demandante, de
la ciudad de Miramar, al norte de Miami, el sistema operativo de Aple, iOS,
infringe un invento suyo del año 1992, conocido como Dispositivo de Lectura
Electrónico (ERD, en inglés).
Tanto el iPhone como el
iPod y el iPad copian, según la demanda sobre derechos de autor, ideas suyas
reseñadas en varios diseños realizados por Ross entre mayo y septiembre de
1992.
De acuerdo al
demandante, sus ilustraciones muestran características que eventualmente se
convertirían comunes en los teléfonos inteligentes, tales como una pantalla
táctil, celular, navegación de fotos y vídeos, y posibilidades de
almacenamiento de información.
Algunos elementos
adicionales incluyen un diseño plegable de doble pantalla, celdas solares, y un
teclado en dos partes.
Ross había solicitado en
noviembre de 1992 una patente en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados
Unidos, pero esta agencia la declaró en 1995 "abandonada", debido a
que no recibió el pago de la solicitud.
Según los diseños de
Ross, él contemplaba un dispositivo que podría permitir a los usuarios leer
cuentos, novelas, artículos de noticias, así como ver fotos, presentaciones de
vídeo, o incluso películas, en una pantalla plana.
Se imaginó, además, que
podría incluir funciones de comunicación, tales como un teléfono y un módem.
En la demanda presentada
Ross le reclaman a Apple una compensación económica de nada más y nada menos
que 10.000 millones de dólares, que supondría una ínfima cantidad sobre todo lo
que ha conseguido ingresar la compañía que ahora dirige Tim Cook con las ventas
de sus diferentes dispositivos.
Lo más curioso de todo
este asunto es que junto a la demanda se adjuntan varios dibujos en los que se
puede ver un dispositivo, que a decir verdad guarda algunas similitudes con el
primer iPhone, aunque se parece más bien poco al primer smartphone que Steve
Jobs presentó de forma oficial para conquistar el corazón de una enorme
cantidad de usuarios y de todo el mercado.
El abandono del paisano
"Ross contemplaba
un dispositivo que permitiese leer historias de una sola vez, novelas,
artículos de noticias, así como dibujos, ver presentaciones en vídeo o incluso
películas, en una pantalla táctil fina que fuera plegable. Él también imaginó
que pudiera incluir funciones comunicativas como teléfono o módem, capacidades
de entrada y salida para permitir al usuario escribir notas y ser capaz de
almacenar historias y escribir materiales utilizando almacenamiento interno y
externo. También ideó que el dispositivo pudiera tener baterías e incluso estar
equipado con paneles solares", aseguran los abogados del demandante en la
denuncia presentada ante la Corte Federal de Florida.
Ross había solicitado en
noviembre de 1992 una patente en la Oficina de Patentes y Marcas de EEUU, pero
esta agencia la declaró "abandonada" en 1995. El motivo: el
demandante no pagó las tasas correspondientes que le exigía la oficina. Hace
dos años, decidió volver a la carga y llevó sus dibujos de nuevo ante la misma
Oficina. Ahora, Ross pide un juicio. Pero, si el caso es desestimado por el
jurado, no se descarta que Apple llegue a un acuerdo extrajudicial con él y le
ofrezca una pequeña cantidad de dinero.
A pesar de la aplicación
para proteger su invención en 1992, Ross no pudo pagar las cuotas requeridas y
por lo tanto su solicitud se declaró abandonada en 1995 por la Oficina de
Patentes y Marcas de EE.UU. (USPTO, por sus siglas en inglés). En lugar de
utilizar la ley de patentes, Ross está ahora luchando contra el gigante de la
tecnología por derechos de autor.
En marzo de 2015, el
abogado de Ross envió una carta al actual CEO de Apple, Tim Cook, solicitando
el cese de inmediato a la distribución de los productos infractores.
Ante esto, el asesor
legal de Apple, Jeffrey Lasker, respondió por escrito diciendo que la compañía
cree que las afirmaciones “no tienen mérito” y señaló que ni Ross ni su abogado
pudieron mostrar ninguna evidencia con la cual Apple había accedido a las
solicitudes de patente, “aparte de decir que la empresa había copiado las ideas
del señor Ross”, según comentó Lasker.
Thomas Ross reconoce que
este caso no será tarea fácil. “Estoy en contra de algunos abogados muy
apreciados y reconocidos. Ellos saben lo que están haciendo “, agrega. Sin
embargo, sigue siendo optimista sobre sus posibilidades: “Tengo mucha
confianza. Creo en lo que hago”.
Sin duda es una nueva
historia para los registros de Apple, vamos a ver como termina esta novela de
despecho y porque no decirlo, de farándula tecnológica
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