Hace
unos días acaba de suceder algo sin precedentes en la historia de América Latina.
Por
primera vez en la historia de un país latino, su máxima autoridad acaba de ser
separada de su cargo por cargos de corrupción que alcanza niveles
inimaginables.
El
Senado de Brasil ha aprobado este jueves por mayoría la destitución temporal de
la presidenta, Dilma Rousseff, que permanecerá alejada de su cargo durante seis
meses para ser sometida a juicio político por la supuesta manipulación de las
cuentas públicas en 2014 y 2015.
El principio
del fin.
El
escándalo se destapó a través de la operación Lava Jato, cuando se comenzó a
investigar una red de corrupción de lavado de dinero que operaba en Brasilia y
San Pablo. Se trata de la mayor investigación de corrupción de la historia de
ese país. El operativo comenzó en julio de 2013 y en marzo de 2014 se
realizaron las primeras detenciones.
Este
escándalo de corrupción que ya ha está comenzando a cobrar sus primeras víctimas
políticas del gobierno de Brasil nació
casi por azar en una estación de servicio, entiéndase estación gasolinera, y
siguió con un costoso regalo que intrigó a los investigadores.
La
gasolinera en cuestión se llama Posto da Torre y es un gran espacio comercial
en el centro de Brasilia. Además de 16 bombas de combustible, tiene un
minimercado, una cafetería y una lavandería. Cuando la policía federal
brasileña llegó allí dos años atrás, había también una casa de cambio donde se
sospechaba que lavaban dinero.
El
operativo policial se llamó Lava Jato, que en portugués significa
"lavadero de coches", aunque en la gasolinera nadie limpiaba autos.
Ese nombre pasó a ser usado luego para todo el caso que desde entonces ha
golpeado a Petrobras, la mayor empresa petrolera de Brasil, ha llevado tras las
rejas a políticos y empresarios y ha puesto bajo observación al ex presidente
Luiz Inácio Lula da Silva.
La caída de
un grande
Te
suena el nombre de Petrobras? No? Bueno te contamos que es eso.
Petrobras
(que significa Petróleo Brasilero) es la mayor empresa de Brasil y la estatal
más grande en América Latina. Tiene presencia en más de diecisiete países,
emplea a más de ochenta mil personas y produce cerca de dos millones y medio de
barriles de crudo al día. La petrolera
es responsable de al menos el 10% de las inversiones que se realizan en el país
y produce el 85% del consumo de gasolina.
Pues
bien, este gigante latinoamericano es la punta de la madeja que el día jueves
se tumbado a l presidenta Dilma, pues en el operativo Lava Jato se desencadeno
una serie de descubrimientos de una red
de corrupción empresarial y política de lavado de dinero, que usaba fondos de
la petrolera estatal. Se estima que alrededor de cuatro mil millones de dólares
han sido desviados –en sobornos y contratos– a través de Petrobras entre 2004 y
2012.
Y
que tiene que ver la presidenta con eso?
Pues
bien, no solo se le involucra a ella, sino también al otrora presidente Lula Da
Silva, este último gozo de gran popularidad en su gobierno.
Pero
no solo son ellos dos, hay varios ex presidentes que fueron mencionados en los
autos del caso: Fernando Henrique Cardoso (del Partido de la Socialdemocracia
Brasileña, PSDB), Fernando Collor de
Melo (senador del Partido del Trabajo de Brasil, PTB, que está siendo procesado
en el Supremo Tribunal Federal) y la actual mandataria, Dilma Rousseff (PT).
Con
esta información, se debe precisar que el escándalo de Lava Jato no la involucra
directamente, pero muchos de los partidarios de su partido político si lo están.
Es decir, no hay evidencias de que liguen en actos de corrupción a la actual
presidenta con el lavado de dinero con la petrolera brasileña.
Sin
embargo, todo esto fue posible después de que, en abril, una comisión especial
de la Cámara de Diputados le diera luz verde al proceso por considerar que hay
indicios de que la presidenta cometió crímenes "de responsabilidad".
Pero
la principal acusación que podría costarle el cargo a Rousseff no es
exactamente por el dantesco escándalo de sobornos en Petrobras, que salpica a
su gobierno y a la clase política brasileña en general.
La
acusación central contra Rousseff en el Congreso es que violó normas fiscales,
maquillando el déficit presupuestal.
Y
ha causado una gran fisura en Brasil, separando a quienes creen que sería justo
destituir a la presidenta por algo así de quienes sostienen que sería una
injusticia o hasta un golpe de Estado.
Escándalo
que ya golpea la economía brasileña
Petrobras
es un gran motor del desarrollo de infraestructura en Brasil, ya que representa
cerca de 10% de la inversión fija anual, según el gobierno.
Los
bonos de Petrobras se transan a mínimos récord y Moody’s Investors Service
rebajó el jueves todas las calificaciones de la empresa, que está en peligro de
perder su codiciado grado de inversión. Sus acciones, en tanto, han retrocedido
más de 70% desde principios de septiembre. El colapso del petróleo es un
factor, pero de todas formas Petrobras ha tenido un desempeño mucho peor que
sus competidores globales y ha perdido US$86.000 millones en capitalización
bursátil durante ese lapso.
Las
penurias se han propagado al sector de la construcción. En diciembre, Petrobras
prohibió a 23 constructoras implicadas en la Operación Lava Autos participar en
nuevas obras para la petrolera mientras continúe la investigación. También ha
suspendido los pagos a empresas acusadas y cancelado algunos contratos.
Las
medidas han paralizado una serie de proyectos de envergadura, cuyas secuelas se
sienten a lo largo de la cadena de suministro. Más de 100.000 personas han perdido
trabajos en obras relacionadas con Petrobras solamente en los últimos dos
meses, según sus sindicatos.
De
hecho, aumentan los temores de que la parálisis podría desacelerar no sólo el
crecimiento del PIB sino también las ambiciones de Brasil de convertirse en uno
de los cinco mayores productores de petróleo para 2020. La producción anual
promedio de Petrobras subió 5,3% el año pasado gracias en gran parte a sus
inversiones en los yacimientos en aguas profundas. Marginar a todas las
constructoras acusadas que trabajan en infraestructura vital para los proyectos
de perforación marina ralentizaría considerablemente las iniciativas de
Petrobras, según expertos.
Destitución
de la Presidenta.
El
Senado de Brasil ha aprobado este jueves por mayoría la destitución temporal de
la presidenta, Dilma Rousseff, que permanecerá alejada de su cargo durante seis
meses para ser sometida a juicio político por la supuesta manipulación de las
cuentas públicas en 2014 y 2015.
Tras
20 horas de discusión, 55 senadores han votado a favor y 22 en contra, mientras
que cuatro se han ausentado y el presidente no ha votado. Los partidarios del
impeachment o destitución necesitaban tan sólo mayoría simple, pero han
obtenido una mayoría reforzada de dos tercios.
Pasados
los seis meses, el Senado puede decidir la destitución definitiva en una nueva
votación en la que será imprescindible alcanzar, de nuevo, los dos tercios.
Y el pueblo
que dice?
Ya
pasaron los carnavales de rio, pero la gente sigue en las calles, y pues la alegría
que caracteriza al pueblo brasileño es ahora un hervidero de protestas.
En
marzo más de un millón de personas se movilizaron por las calles de Brasil en
contra el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.
Los
manifestantes culparon a Rousseff de una severa recesión que atraviesa el país
y un escándalo de corrupción que envuelve también a su predecesor, Luiz Inácio
Lula da Silva.
Los
manifestantes también expresaron su frustración de que Brasil - un país
económicamente en ascenso en la escena mundial hasta hace sólo unos pocos años,
había perdido una oportunidad histórica y acusan al gobierno del PT de ser
responsable.
Brasil
perdió recientemente su grado de inversión.
La
presidenta Rousseff ha acusado a la oposición de paralizar el Congreso con
peleas por lo que es imposible aprobar medidas financieras necesarias para
poner en marcha la economía.
Brasil
es de lejos una de las economías más importantes del mundo, también uno de los países
que por su capacidad de mano de obra y tamaño, puede inclinar la balanza de la
estabilidad política en la región a favor o como ahora, en contra de la paz.
Brasil
vive horas de mucha euforia, decepciones y cansancios de una clase política corrupta,
y ese sentimiento esta desperdigado por varios países de la región, Perú,
Chile, Venezuela y con este escándalo también Uruguay.
Y
todo esto a puertas de la celebración de los juegos olímpicos de Rio, sin duda
alguna, las cosas están de color hormiga.
Como
bien decimos acá, hay mucho pan por rebanar.
Seguiremos
de cerca este acontecimiento
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