Hace menos de un mes publicamos una
nota sobre la situación de América Latina en la economía mundial, también publicamos
sobre las opiniones de varios analistas indicando que estamos a puertas de
empezar una nueva crisis económica en el mundo.
No son noticias que provoquen
leerlas, pero son pocos los medios que exponen la situación real de la economía,
la generación actual está recibiendo un mundo sobre endeudado y la actitud
hacia eso resulta en desidia y desinterés por parte de los Millenials.
Una montaña de
deudas
¿Cuáles son los niveles de deuda
pública de las potencias mundiales? Hay consciencia en sus poblaciones de la situación
financiera de sus países?
Ojo que no estamos hablando de países
en vías de desarrollo, sino de naciones que dirigen y planean la agenda mundial
en casi todos sus aspectos.
La deuda pública de Estados Unidos,
el mayor productor económico mundial, alcanza el 108,1% del valor de su
Producto Interior Bruto (PIB), tal y como se deriva de las estimaciones más
recientes del FMI correspondientes al año 2013.
En segundo lugar, la deuda pública de
la segunda superpotencia económica del mundo, China, representa tan sólo el
21,3% de su PIB, siendo este valor, por lo tanto, hasta cinco veces inferior,
en términos relativos, al de EE.UU.
No sólo eso; la deuda pública de
China sobre el nivel de su producción es once veces inferior a la de Japón
(245,4%). No en vano el país nipón lidera el ranking mundial de deuda pública
representado en el gráfico inferior, por delante de EE.UU., que ocupa la 11º
posición, y China, la 145ª.
Pero en el cuarto, quinto y sexto
puesto de la clasificación mundial por producción, Alemania, Francia y Reino
Unido, todos ellos, países representantes de la economía europea, presentan
unas cifras de deuda pública sobre el PIB del 80,4%, 92,7% y 93,6%,
respectivamente.
Dichos niveles se encuentran por
encima de los de Brasil (67,2%), que a su vez también rebasa con creces el
reducido ratio de deuda pública sobre el PIB de Rusia (10,4%).
El país ruso ocupa, así, la 164º
posición de la clasificación mundial de deuda pública en porcentaje sobre el
PIB.
Existe aún un estado con un ratio de
deuda pública más reducido que el de Rusia; Arabia Saudí, cuyo 3,5% registra la
171ª posición mundial.
Por el contrario, el segundo mayor
valor mundial de deuda pública sobre el PIB, después de Japón, es el de otro
país europeo; Grecia, con un 179,5%.
Le siguen Jamaica y Líbano, marcando
unos valores de en torno al 140% por delante de Italia, cuya deuda marca el
130,6% de su PIB.
En el rango del 120% se presentan
Eritrea, Portugal e Irlanda, que junto a Granada (116,1%) y Singapur (108,2%)
completan el top-ten de deuda pública mundial por países.
Una deuda que
para de crecer
La deuda internacional ha ido en
aumento desde 2011, después de su caída entre los años 2008 y 2011. Los
préstamos netos transfronterizos en todo el mundo, tanto del sector privado y
como del público, que no están respaldados por los activos correspondientes que
pertenecen a los países, se han incrementado de 11,3 billones de dólares en
2011 a 13,8 billones en 2014, y se pronostica que alcanzarán los 14,7 billones
de dólares este año. Se trata de un aumento del 30% en tan solo cuatro años.
Las crisis de la deuda se han vuelto
considerablemente más frecuentes en todo el mundo después de la desregulación
de los préstamos y de los flujos financieros internacionales realizada en los
años setenta del siglo pasado. La causa subyacente de la crisis financiera
mundial más reciente, que comenzó en 2008, fue el aumento de la desigualdad y
la concentración de la riqueza. Esto hizo que más personas y más países fueran
más dependientes de la deuda, y además aumentó la cantidad de dinero destinado
a la especulación de los activos financieros de riesgo.
Para hacer frente a la desigualdad y
la reducción del crecimiento económico, algunos países recurrieron al aumento
del endeudamiento, y los países prestamistas, a su vez, empezaron a promover
las exportaciones a través de préstamos. Así, el aumento de la desigualdad
junto con la desregulación financiera ha alimentado un auge insostenible de
préstamos, lo que fue un factor subyacente de la crisis que comenzó en 2008.
Además, este aumento de las deudas
entre países está siendo impulsado por las economías más grandes. De las diez
mayores economías, ocho han tratado de recuperarse de la crisis financiera de
2008 bien contrayendo más deudas o empréstitos, bien otorgando más préstamos,
con lo que han consolidado aún más los desequilibrios de la economía mundial.
EE.UU., el Reino Unido, Francia, la India e Italia han prestado aún más del
resto del mundo. Alemania, Japón y Rusia, al contrario, han aumentado sus
préstamos a otros países. La exclusión fue China, que no se ha endeudado
fuertemente en el exterior en monedas extranjeras.
Así, una recuperación mundial
mediocre fue un factor importante en el aumento de los niveles de deuda, ya que
los políticos buscaron restaurar los niveles de vida anteriores a la crisis.
Se puede
resolver la situación?
La organización Jubilee Debt Campaign
estima que se necesitan grandes intervenciones para prevenir futuras crisis de
deuda y frenar el ciclo de auge y caída. Para que la economía global sea menos
propensa a este ciclo y los países sean más resistentes ante las crisis de
deuda, hace falta realizar cambios estructurales importantes para reducir la
actividad especulativa que alimenta las crisis. Una de las causas de la
inestabilidad financiera mundial es la creciente desigualdad.
La reducción de las desigualdades
depende de una serie de medidas, como el fortalecimiento de los sindicatos y
los derechos de los trabajadores para que una mayor proporción de los ingresos
se destinen a los trabajadores en lugar de a los especuladores, o un aumento de
los impuestos sobre la riqueza y los ingresos para permitir una mayor
redistribución de la riqueza.
Los países empobrecidos serían más
resistentes a los cambios económicos globales si logran ser menos dependientes
de las exportaciones de productos primarios. Para obtener otras fuentes de
ingresos se necesitaría una serie de intervenciones por parte de los Gobiernos
en función de la situación del país en cuestión.
La libertad de los Gobiernos para
determinar y aplicar las medidas necesarias no debe ser socavada por los
tratados internacionales de comercio o por las condiciones de políticas
asociadas a los préstamos internacionales y ayuda para el desarrollo.
La organización Jubilee propone una
lista de medidas que podrían ayudar a prevenir futuras crisis de deuda. Esta
incluye la regulación de bancos y flujos financieros internacionales, la
creación de un mecanismo amplio, independiente, justo y transparente de
arbitraje para la deuda pública, el respaldo de la cancelación de las deudas de
los países que ya están en crisis y el apoyo de la justicia fiscal. Asimismo,
los economistas proponen dejar de promover la colaboración público-privada
(PPP, por sus siglas en inglés) como la manera de invertir en infraestructura y
servicios, pero sí apoyar préstamos y empréstitos responsables y garantizar que
la ayuda económica se parezca más a donaciones que a préstamos, y que los
préstamos no causen o contribuyan a crear crisis de deuda.
Es un contexto con muchas
complicaciones, la parte política no ayuda en nada en que las economías produzcan
riqueza sin la necesidad de endeudarse,
antes se escuchaba decir que cada niño viene con su pan bajo el brazo,
pero a ese ritmo pronto se escuchara que cada niño viene con sus facturas por
pagar en las manos.
Qué tipo de sociedad recibirán las próximas
generaciones?, a principios de abril publicamos una nota sobre el dinero y la ilusión
que esos pedazos de papel han llevado a tener una sociedad dependiente y
endeudada.
Ya entramos al primer semestre del
año, esperemos que esa crisis de la que tanto se habla solo quede en palabras.
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